Scanners – Lowlife
Hay tres sitios donde nunca he querido ni querré estar, encerrado en una cárcel, postrado en una cama de un hospital o…presenciando mi propio entierro. Esto último por muchos de los miedos que tengo, como ver que no ha ido nadie, o simplemente porque visualizar la imagen de uno mismo leyendo su nombre en una piedra, me aterra.
Volviendo a tierra, que nadie espere leer algo sensato, estoy escuchando Tin Soldier (me enloquece).
Podía ponerme a contar una historia muy interesante, pero va a ser que no, porque son las cuatro de la mañana y porque diciendo esto, si no te gusta lo que lees, siempre pensaras, “claro, este carbón no ha contado la historia interesante”. Oye, lo bueno que es reír, la risa sería la tierra que asfalta lo que yo entiendo como camino de felicidad. Y es que pensando pensando, he decidido no ver la felicidad como un fin o un objetivo. La felicidad tiene que ser el camino, no el fin del camino. Ya lo decía Machado, y Serrat un poco mas bonito…”caminante no hay camino, se hace camino al andar”.
Pero nosotros seguimos en nuestro empeño de no hacer caso a nuestros antepasados o presentes. Si piensas que tu felicidad es un objetivo, no dejaras de estar obsesionado sin disfrutar todo el camino que a ella piensas te lleva. Obsesionarse no es bueno. De ahí que, ser un obseso, no esté bien visto. Porque no te sueles obsesionar con regalar tu dinero, o con hacer felices al resto.
Es domingo y son las cuatro de la mañana, es decir, es lunes. Lo dije antes pero es que yo no debería estar escribiendo, debería mas bien, estar en un cuarto o quinto sueño, con chicas en minifalda, o metiendo un gol en un partido contra la droga de solteros contra famosos, o toreros contra casados…como coño es eso?... Bueno, tendría que estar dormido. Pero todo tiene un porqué, hasta un “porque no”…tiene un porqué. Si sales un sabado, mucho, con todo lo que conlleva salir mucho (esta parte mucha gente no se lo puede imaginar, no te hubieses echado novio a los veinte amiga) y vuelves a casa muy tarde, muy mal te lo tienes que montar para no pasar todo el domingo tirado en la cama. Duermes hasta las mil, te llevas media pizza a la cama, ves una peli en la cama, te echas tres siestas seguidas en la cama, maldices ese último chupito en la cama, tanto como el primero…y te dan las cuatro de la mañana y tienes menos sueño que el conde Drácula la noche de San Juan. Lo malo de que a estas horas uno no duerma, es que te da por pensar. Mira que se que no es saludable pensar mucho, pero te da….y te da.
Reconstruyo mi noche del sábado. ¿PENTA otra vez? busco culpables a mi dolor de cabeza. Algunas noches de sábado necesitan de muchos CSI para ser reconstruidas. Paso uno, mirar bolsillos de los vaqueros. Dan pistas. Nada.
Algo en mi mente me alerta, cierro los ojos, me veo tomando chupitos. Junto a dos amigos, los de siempre, y dos chicas…si, si, somos cinco tomando chupitos. Pero, un momento. Algo no va bien. El color. Son verdes, los chupitos son de color verde…(cierra los ojos e intenta imaginar o ver algo de color, de cualquier color, ¿imposible verdad? Pues estos putos chupitos si se ven…)
Espera, puedo seguir viendo mas. Tomo el chupito brindando pero, una de las chicas lo rechaza, y creo entender un “tomatelo tu que a mi esto me mata”…mis ojos lloran (será de risa) y tomo su chupito. Hay otro sobre la barra, no dudo, en cogerlo y beberlo. ¿Orgullo? ¿Idiotez? ¿Locura?... ¿sed?
Acabo de beberme tres chupitos de Absenta. Queman mi cuerpo, dilatan mis pupilas, flaquean mis piernas. La música retumba y el “yo rompí todas tu fotos tu no dejas de llamarme” del Turnedo de Ivan Ferreiro, pasa a ser un “donpi dastos tu no jas de amarme!”.
Por muchos años he sido un buen bebedor, a los hechos me remito! (como odio esa frase dios…cuando alguien me dice “a los hechos me remito, dan ganas de decirle “como si te remites a tu puta madre” … perdón) es como cuando alguien te dice “hubiera o hubiese”…y yo pienso, estúpido, usa uno de los dos, pero no los dos!...). El caso es que volviendo a la puta criptonita verde que invadía mi cuerpo, tengo que reconocer que doce años después, un pequeño miedo invade mi cuerpo. Un amigo, el “enterao”, me empieza a repasar la historia de la absenta. Que si es ilegal en Alemania, que si me crea alucinaciones, que si tiene efectos irreversibles (a lo que yo pienso “¿y quien quiere volver?”)….pero ya estaba hecho. Como una vieja serie de televisión decía “tristeza de amor, jugando a ganar…has vuelto a perder”. Que viejo soy, la ostia.
Viejo y nostalgico…hay algo peor?.
TRISTEZA DE AMOR:INTRO
Hay tres sitios donde nunca he querido ni querré estar, encerrado en una cárcel, postrado en una cama de un hospital o…presenciando mi propio entierro. Esto último por muchos de los miedos que tengo, como ver que no ha ido nadie, o simplemente porque visualizar la imagen de uno mismo leyendo su nombre en una piedra, me aterra.
Volviendo a tierra, que nadie espere leer algo sensato, estoy escuchando Tin Soldier (me enloquece).
Podía ponerme a contar una historia muy interesante, pero va a ser que no, porque son las cuatro de la mañana y porque diciendo esto, si no te gusta lo que lees, siempre pensaras, “claro, este carbón no ha contado la historia interesante”. Oye, lo bueno que es reír, la risa sería la tierra que asfalta lo que yo entiendo como camino de felicidad. Y es que pensando pensando, he decidido no ver la felicidad como un fin o un objetivo. La felicidad tiene que ser el camino, no el fin del camino. Ya lo decía Machado, y Serrat un poco mas bonito…”caminante no hay camino, se hace camino al andar”.
Pero nosotros seguimos en nuestro empeño de no hacer caso a nuestros antepasados o presentes. Si piensas que tu felicidad es un objetivo, no dejaras de estar obsesionado sin disfrutar todo el camino que a ella piensas te lleva. Obsesionarse no es bueno. De ahí que, ser un obseso, no esté bien visto. Porque no te sueles obsesionar con regalar tu dinero, o con hacer felices al resto.
Es domingo y son las cuatro de la mañana, es decir, es lunes. Lo dije antes pero es que yo no debería estar escribiendo, debería mas bien, estar en un cuarto o quinto sueño, con chicas en minifalda, o metiendo un gol en un partido contra la droga de solteros contra famosos, o toreros contra casados…como coño es eso?... Bueno, tendría que estar dormido. Pero todo tiene un porqué, hasta un “porque no”…tiene un porqué. Si sales un sabado, mucho, con todo lo que conlleva salir mucho (esta parte mucha gente no se lo puede imaginar, no te hubieses echado novio a los veinte amiga) y vuelves a casa muy tarde, muy mal te lo tienes que montar para no pasar todo el domingo tirado en la cama. Duermes hasta las mil, te llevas media pizza a la cama, ves una peli en la cama, te echas tres siestas seguidas en la cama, maldices ese último chupito en la cama, tanto como el primero…y te dan las cuatro de la mañana y tienes menos sueño que el conde Drácula la noche de San Juan. Lo malo de que a estas horas uno no duerma, es que te da por pensar. Mira que se que no es saludable pensar mucho, pero te da….y te da.

Algo en mi mente me alerta, cierro los ojos, me veo tomando chupitos. Junto a dos amigos, los de siempre, y dos chicas…si, si, somos cinco tomando chupitos. Pero, un momento. Algo no va bien. El color. Son verdes, los chupitos son de color verde…(cierra los ojos e intenta imaginar o ver algo de color, de cualquier color, ¿imposible verdad? Pues estos putos chupitos si se ven…)
Espera, puedo seguir viendo mas. Tomo el chupito brindando pero, una de las chicas lo rechaza, y creo entender un “tomatelo tu que a mi esto me mata”…mis ojos lloran (será de risa) y tomo su chupito. Hay otro sobre la barra, no dudo, en cogerlo y beberlo. ¿Orgullo? ¿Idiotez? ¿Locura?... ¿sed?
Acabo de beberme tres chupitos de Absenta. Queman mi cuerpo, dilatan mis pupilas, flaquean mis piernas. La música retumba y el “yo rompí todas tu fotos tu no dejas de llamarme” del Turnedo de Ivan Ferreiro, pasa a ser un “donpi dastos tu no jas de amarme!”.
Por muchos años he sido un buen bebedor, a los hechos me remito! (como odio esa frase dios…cuando alguien me dice “a los hechos me remito, dan ganas de decirle “como si te remites a tu puta madre” … perdón) es como cuando alguien te dice “hubiera o hubiese”…y yo pienso, estúpido, usa uno de los dos, pero no los dos!...). El caso es que volviendo a la puta criptonita verde que invadía mi cuerpo, tengo que reconocer que doce años después, un pequeño miedo invade mi cuerpo. Un amigo, el “enterao”, me empieza a repasar la historia de la absenta. Que si es ilegal en Alemania, que si me crea alucinaciones, que si tiene efectos irreversibles (a lo que yo pienso “¿y quien quiere volver?”)….pero ya estaba hecho. Como una vieja serie de televisión decía “tristeza de amor, jugando a ganar…has vuelto a perder”. Que viejo soy, la ostia.
Viejo y nostalgico…hay algo peor?.
TRISTEZA DE AMOR:INTRO
2 comentarios:
the moon jejeje totalmente de acuerdo contigo... yo tampoco me lo creo,
Absenta? jajaja tambien muerdes?
No es cierto que vayas tú todas las noches a la luna...
Yo voy cada noche y varias veces al día, nunca te vi por allá.
Y ¿si le bajas a los chupitos? A lo mejor cada noche no estás aterrizando sobre la Luna sino sobre Marte y por eso no encuentras la banderita... ni a mi!
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